Leyenda urbana 

La capa del estudiante 

Leyenda urbana del estudiante. Si existe una leyenda urbana que ha sido versionada hasta la saciedad es la de la apuesta del estudiante. Aunque en algunas versiones no se hable de un estudiante sino de una temerosa chica. En otras, se asegura una u otra localización. Bien en México, en España o en Ecuador.

Sea como sea, la más antigua, que se ha ido transmitiendo de generación en generación, pudo tener su origen en un cuento de la época del Romanticismo, allá por el final del siglo XVIII y principios del XIX.

Una historia que tiene visos de verosimilitud. Y ¿quién dice que no haya podido suceder realmente?

He aquí la versión más clásica de la leyenda.

LA LEYENDA DE LA APUESTA DEL ESTUDIANTE

Durante una larga noche de estudio, unos estudiantes de medicina de Salamanca, entre burlas, se asustaban unos a otros con los cadáveres que debían diseccionar. Uno de ellos, especialmente temeroso, era objeto de la mayor parte de las chanzas.

Es entonces cuando el más osado de todos le propone:  – «Si deseas que dejemos de burlarte de ti, has de mostrar tu valentía. Te planteo una apuesta. Debes pasar esta noche en el cementerio complemetamente solo. Al amanecer, nosotros mismos iremos a buscarte.»

El joven, venciendo su miedo, acepta el reto con la intención de demostrar a sus compañeros que es tan valiente como ellos, por lo que se dirige al cementerio, salta la verja y se interna entre las tumbas dispuesto a pasar la noche en algún lugar resguardado del frío. Lleva la larga capa que acostumbran a vestir los caballeros y estudiantes de la época, es decir, de finales del siglo XVIII.

Por fin, encuentra una tumba rodeada de una frondosa espesura donde se acomoda para pasar la noche. No cree que sea posible que concilie el sueño; el miedo le atenaza y con seguridad no podrá pegar ni ojo. Pero, al menos, quiere resguardarse del frio y, en la medida de lo posible, abandonar su mente a pensamientos menos tétricos que los que le asaltan.

El tiempo se eterniza mientras se encuentra sentado junto a la inerte pero amenazante tumba. De pronto, un sonido le sobrasalta. Su corazón late a mil. ¡No cabe duda! Esta oyendo lamentos y llantos que parecen proceder de debajo de la pesada losa. ¿O proceden de la espesura que le rodea?

Vengan de donde vengan ha de salir de allí cuanto antes. Se levanta apresurado y se lanza hacía adelante a toda velocidad pero de repente algo lo detiene. No quiere volver la mirada hacia atrás. No puede volver la mirada hacia atrás. Pero alguien le tira con gran fuerza de un extremo de su capa. Se desploma.

Sus compañeros han esperado la primera luz del día para ir a su encuentro. Se adentran en el cementerio gritando a voces el nombre del amigo. Nadie contesta. No pasa mucho tiempo hasta que descubren, junto a una enorme tumba, un cuerpo tendido sobre el suelo.

Es el cuerpo fallecido del joven estudiante rodeado de gatos que maullan sin cesar. Su capa pende de una valla, donde ha quedada, fatalmente, enganchada.

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