El poder de la mente

¿Puede nuestra mente transformar la realidad?

El poder de la mente ¿Puede nuestra mente transformar la realidad? Esta pregunta parece tener una respuesta clara: No, nuestra mente no puede transformar la realidad física que nos rodea. Todos los fenómenos que estudia la parapsicología relacionados, por ejemplo, con la telequinesia quedan absolutamente descartados. O así, al menos, ha quedado establecido hasta ahora. Lo mismo sucede cuando hablamos de las energías positivas y las  energías negativas de las personas, las cosas o los lugares. Todas esas aseveraciones carecen de base científica.

Pero ¿qué pasaría si un experimento pudiera demostrar que tal vez eso no sea exactamente así? Pues bien, eso es justamente lo que intenta investigar el proyecto Psyleron llevado a cabo por un grupo de amigos y afiliados del Laboratorio de Investigación de Anomalias de Ingeniería de la Universidad de Princeton. Para ello crearon una máquina tecnológicamente simple pero conceptualmente muy avanzada: el Psyleron. Este artefacto no hace otra cosa que generar números aleatorios, en concreto, ceros y unos. Obviamente en condiciones, digamos, normales y ya que los números se generan al azar, la probabilidad determina que deberían aparecer en torno a un 50%. 

RESULTADOS SORPRENDENTES

Lo sorpredente es cuando, en determinadas circunstancias o en lugares concretos, la estadística se rompe por completo y se constata una tendencia acumulada negativa o positiva, creciente o decreciente. De modo que en lugares cargados de energías positivas (por decirlo de alguna manera) la gráfica resultante sería creciente mientras que en lugares donde impera el sufrimiento la gráfica resulta decreciente.

En cualquier caso este proyecto trata de demostrar como la conciencia puede interferir en la materia. Ese es realmente su objetivo pero de camino abre de nuevo un viejo interrogante ¿Existe realmente el azar o está determinado por complejas circunstancias?

Sea como sea, si nuestra mente puede configurar de algún modo la realidad física que nos rodea, hay muchos fenómenos hasta ahora inexplicables que empezarían a dejar de serlo.

Hasta ahora siempre habíamos pensado que los lugares o las cosas eran, por decirlo así, emocionalmente asépticos y que hablar de sitios impregnados de malas energías era propio de ignorantes o supersticiosos. Imaginemos que tenemos que pasar una noche solos en una casa donde ha tenido lugar un truculento crimen. Si estamos previamente informados de los terribles sucesos que acaecieron allí, es normal que nuestra mente nos traicioné, nos invada el miedo y no descansemos bien. Pero ¿qué puede pasar si no sabemos nada de la tremenda historia que encierra ese lugar? ¿Tal vez durmamos a pierna suelta felizmente ignorantes de lo que sucedió allí? ¿O, por el contrario, sintamos una desazón inexplicable que nos impida conciliar el sueño?

Si nos sucede esto último, entonces es posible que la Parapsicología no vaya tan desencaminada cuando trata de explicar fenómenos no racionales que son ignorados sistemáticamente por los escépticos.

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